Especiales de Obdulio

La moña o la gambeta: el fútbol al ritmo del tango

La época fermental del fútbol en el Río de la Plata trajo consigo una reinterpretación de este deporte respecto a como había llegado a través de los barcos desde Inglaterra.

Es que a principios del Siglo XX en ambos márgenes del río (o mar) la mezcla de culturas hacía de esta zona un gran laboratorio para el mestizaje de las ideas, que se adoptaban como propias y se adaptaban al entorno.

Related image

Observe con detenimiento la ciudad y se dará cuenta que buena parte de las infraestructuras y trazados viales provienen de aquella época, entre finales del Siglo XIX y el primer tercio del XX.

El football no fue ajeno a esta tendencia y tuvo sus variantes técnicas y tácticas, pero fundamentalmente se empezaron a ver jugadores que rompían con los moldes importados poniendo su impronta en los fields.

Related image

En nuestro post El estilo uruguayo: del pelotazo al cortita y al pie, repasábamos las recomendaciones de Carlos Sturzenegger para la práctica del fútbol y evitar el balloning de ball, que en resumidas cuentas decía que aquel que jugaba al pelotazo sería quitado del equipo tarde o temprano.

Esto propició que algunos jugaran a ras del piso, y eligieran el juego del escocés John Harley, cortita y al pie, evolucionando en corto para subir en bloque.

“Piantate de la cancha, dejale el puesto a otro
de puro patadura estas siempre orsay;
jamás cachas pelota, la vas de figurita,
y no servis siquiera para patear un hans.”

Otros, más osados, deleitaban al público saliéndose del libreto eludiendo jugadores con movimientos zigzagueantes o pasos cadenciosos, dejando por momentos a los rivales en ridículo con una variedad de recursos que incluían amagues, fintas, dribblings, caños o jopeadas. José Piendibene y José Leandro Andrade son dos claros ejemplos de jugadores con magia en los pies.

Image result for uruguay 1924

La combinación de ambas corrientes, el juego ordenado y la sorpresa del dribbling, cimentaron el estilo del fútbol uruguayo.

En Uruguay, desde que tengo uso de razón, a las fintas o dribblings se le llaman “moñas”, mientras que en Argentina se conoce el recurso como “gambetas”. Hoy en día, a influencia de nuestros vecinos hemos adoptado el término gambeta, igual que decirle “chicos” a los botijas (el día que le digamos chomba a una camisa Obdulio devuelve el pasaporte).

Image result for gambeta futbol

La definición es exactamente la misma y no se tiene muy claro cuando apareció el término, algo que sí pudimos ver con la chilena o el gol olímpico en otros posteos.

En Uruguay algunos creen que las gambetas hacen honor a Schubert Gambetta, jugador de Nacional y Campeón del Mundo en 1950. Pero más allá de la coincidencia, el término proviene del lunfardo porteño, inmortalizado en un tango llamado “Patadura”, escrito por Enrique Carrera Sotelo en 1924 e interpretado por Carlos Gardel.

“Queres jugar de forward y ser como Seoane,
y hacer como Tarasca de media cancha un gol,
burlar a la defensa con pases y gambetas
y ser como Ochoita el crack de la afición.”

Image result for bailarines de tango profesionales

“Gamba” significa “pierna” en lunfardo (y en italiano), y gambeta expresa el movimiento circular de las piernas para eludir rivales, tal como los  bailarines de tango entrelazan sus piernas “en ocho”. Del lado oriental del Río Uruguay, las moñas describían el mismo movimiento de piernas.

De lo que no quedan dudas es de el atractivo que genera, tanto en el tango como en el fútbol.

Piantate de la cancha que haces mala figura
con fouls y brusquedades te pueden lastimar;
te falta tecnicismo, colga los piparulos.
De leniman hay puesto, si es que queres jugar.

En el libro “El fútbol a sol y sombra”, de Eduardo Galeano, se describe una anécdota de José Leandro Andrade en París, que al ser consultado como lograban los uruguayos dominar el arte del dribbling, éste les dijo que en Uruguay se practicaba corriendo gallinas. La picardía de Andrade fue publicada como cierta en los diarios.

Image result for rocky corriendo gallinas

La moña o la gambeta, era la principal atracción para los hinchas, característica principal del fútbol del Río de la Plata. Otra muestra más del estilo de “la nuestra” en estado puro, sin el condimento de la épica alrededor de un héroe que silencia estadios con su sola presencia.

La pierna fuerte, la garra y el gesto adusto no era la marca registrada del fútbol uruguayo, sino un complemento importante para la habilidad de sus jugadores, que ridiculizaban rivales divirtiéndose a pura moña.

“El juego no es pa’ otarios, tenelo por seguro
hay que saber cortarse y ser buen shoteador
en el arco que cuida la dama de tus sueños,
mi shot de enamorado acaba de hacer gol…”

Dicen que el tango está siempre ahí, a la espera de ser escuchado en algún momento. A Obdulio no le ha llegado la hora de escucharse unos tanguitos en la mañana, pero les deja la pieza de Gardel que acompañó este post, homenajeando a los pataduras en medio de tantas moñas y gambetas.

 

¡Chán chán!

 

Obdulio rioplatense,

Obdulio son los Padres

 

Otros post sobre la historia de nuestro football publicados en Obdulio son los Padres:

Antes de La Celeste

Los “africanos” de La Celeste

Los 10 centímetros que favorecieron al fútbol uruguayo

El estilo uruguayo: del pelotazo al cortita y al pie

Un ‘Maestro’ del fútbol uruguayo

Los Hermanos más viejos del Mundo

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .