El Mundial del 50

El Mundial del 50: sufriendo y en la hora

El partido que Uruguay disputaría el 13 de julio en Pacaembú era el último tren a la Copa del Mundo. El equipo sueco llegaba golpeado tras la goleada contra Brasil y los nuestros necesitaban ganar sí o sí.

En Río de Janeiro, Brasil recibió a España. Los estruendos, el público y la magnitud del estadio no impresionó a los ibéricos que ya habían jugado dos partidos previamente allí. Las secuelas del partido con Uruguay eran claras pero apenas hicieron un cambio en la formación inicial.

En la selección uruguaya hubo cambio en el medio y en el arco.

Schubert Gambeta ingresó por Juan Carlos González. La personalidad del “Mono” y su poder para desdoblarse en ataque eran su fuerte. Su posición en el esquema 2-3-5 era de volante por derecha junto al “5”. En tiempos modernos, ese jugador número “4” sería lateral derecho.

1950 FIFA World Cup Brazil ™ - All Photos - FIFA.com

En el arco haría su aparición Aníbal Paz, otro de los históricos del arco del fútbol uruguayo. Fue campeón de América con Uruguay en 1942 y nueve veces campeón uruguayo con Nacional. Este partído sería el último de los 23 que disputó con la camiseta celeste. El técnico le dio la oportunidad aquella tarde.

Esta vez el estadio no estaría lleno como en el primer partido. Apenas ocho mil personas se arrimaron a ver el mátch.

Una vez más a las 15:00 horas los silbatos sonaron en ambos estadios y comenzaba a escribirse la penúltima página de la cuarta Copa del Mundo.

Esta vez el que madrugó a todos fue Suecia.

Antes de que llegar al minuto 5 un tiro libre desde la derecha agarró en plena siesta a la defensa uruguaya. La pelota cruzó buena parte del área sin ser interceptada y Palmer aprovechó el descuido para poner el primer gol del partido con un tiro cruzado, al ángulo izquierdo, imposible para Aníbal Paz.

En épocas donde tratar de ver al próximo rival era una tarea complicada, la información que ambos equipos tenían del otro era escasa, así que el resto del primer tiempo parecía un round de estudio apenas sacudido por ataques uruguayos mal culminados.

La defensa rival no quería repetir el papelón de Maracaná así que trataba de hacer un partido sencillo, sin complicarse y reventar toda pelota que pasara cerca de su área.

Schiaffino y un intento frustrado de descolgar un centro.

En Río de Janeiro antes de la media hora de partido Brasil ya iba ganando 2 a 0 con goles de Jair y Chico. El local había encontrado su juego y no había quien pudiera parar su poderío ofensivo.

ENCICLOPEDIA MUNDIALISTA: Uruguay 1950, Maracanazo y los de afuera ...

Sobre el final del primer tiempo las emociones volvieron a Pacaembú.

Ghiggia comenzó a correr con la pelota en tres cuartos de cancha, pero ésta vez no fue un desborde sino una diagonal sorpresiva. La pelota iba dando saltos en el suelo irregular de la cancha y de eso se aprovechó el “7”. Su tiro potente se desvió en la espalda de un rival y se terminó clavando en el ángulo derecho de Svensson.

Pero la alegría uruguaya duraría el breve lapso que pasó entre el festejo, la movida de los suecos y un centro que seguramente encandiló a nuestro arquero que jugaba con el sol de frente. No le encuentro otra explicación a tamaña cagada.

El mal cálculo del arquero, y un empujoncito colaborativo de un sueco (nada para protestar en esos tiempos) favorecieron a Sundqvist que aprovechó el regalito y anotó el segundo gol de Suecia con el arco libre.

El gesto de Paz, inequívoco para describir un “que macana me mandé” fue de las últimas cosas que pasaron en la primera parte.

En Río de Janeiro el festival de goles se completó antes de que Uruguay pudiera empatar el partido siquiera. Chico, Ademir, Zizinho y Parra en contra completaban la media docena para Brasil. Igoa a los 71 puso el gol del honor y cerró el espectáculo en Maracaná.

Brasil 6 – España 1.

Los físicos de los suecos estaban fundidos mientras que los nuestros volvían a mostrar inteligencia para manejar los tiempos de los partidos pero la pelota no quería entrar.

El jugador sueco la reventaba sin pudor ante la presión de Vidal

Suecia se quedó con diez por la salida de Jonsson, lesionado. Les recuerdo que por aquellos tiempos en los mundiales no se permitían los cambios. Uruguay definitivamente inclinaría la cancha a su favor.

El arquero sueco tenía a los jugadores cada vez más cerca de su arco. La caída parecía inevitable, pero los minutos pasaban y Uruguay no la metía.

A los 28 minutos llegó el alivio.

La inició Schiaffino y sin dudarlo mucho se la dio a Míguez que como siempre estaba en el centro del área esperando su oportunidad para mandarla a guardar.

El “cotorra” la bajó de espaldas al arco, acomodó la pelota para su derecha y sacó un tiro imposible para el arquero.

El partido se iba y en Río de Janeiro preparaban el carnaval. Brasil sería virtual campeón del mundo. Con un saldo positivo de 11 goles estaba primero con 4 puntos mientras que Uruguay, el único con chances de alcanzarlo, apenas sumaba 2.

Los uruguayos no sacaban el pie del acelerador pero los suecos vendían cara su derrota con sus diez jugadores aferrados al empate.

Faltaban 5 minutos y los intentos eran cada vez más desesperados y una falta en las cercanías del área le daba una chance más a los nuestros que ponían a todos arriba en busca del tercero.

Obdulio Varela fue el encargado del tiro libre.

El centro no fue de los mejores y el arquero sueco salió confiado en busca de la pelota. Ese centro una vez más sería suyo.

Pero Schiaffino fue a molestarlo, por las dudas, no sea que se le escapara y la pelota quedara boyando. No era la primera vez que lo hacía durante el partido e imagino, sin ningún sustento gráfico, que era su función en cada centro que caía en el área rival.

En épocas de “siga siga”, los hombres de bien que iban a disputar esas pelotas aéreas no se quejaban por los golpes recibidos. El fútbol te da y a veces te quita, y en este caso la pelota cayó del lado nuestro.

El golero perdió la pelota luego de chocar con el “10” y le quedó servida a Míguez que sin dudarlo la calzó de derecha y la metió en el arco casi sin defensa. El gol fue casi un calco al segundo de Suecia.

Aníbal Paz esa noche pudo dormir tranquilo.

Uruguay 3 – Suecia 2

Nos vemos el 16 de julio en Maracaná.

Obdulio despeja con los puños,

Obdulio son los Padres

Obdulio cita sus fuentes.

https://www.fifa.com/worldcup/archive/brazil1950/

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