El último baile del Maestro

La metáfora que eligió el Maestro Tabárez para describir su última aventura en la selección uruguaya fue tan desafortunada como su paso por ésta eliminatoria rumbo a Catar 2022.

Compararse con un equipo que se transformó en leyenda en el mejor basquetbol del mundo (al menos en aquel tiempo) fue el primero de varios eslabones de una cadena que incluyó el deterioro físico de las principales figuras, la incapacidad para integrar a las nuevas generaciones, las dudas en los planteos de cada partido y una falta de humildad notoria tanto en sus declaraciones como en el objeto de comparación: cinco títulos de la NBA en 6 años vs una Copa América en 15 (igual que el Pichón Núñez u Omar Borrás).

Uruguay coach Tabarez unsure about future

Antes que le caigan a Obdulio con el tema «pero devolvió a Uruguay al mapa del mundo», los invito a leer los post donde el protagonista de este blog ha elogiado el trabajo que hizo Tabárez durante muchos años al mando de La Celeste.

Considerar la permanencia de un entrenador por «memoria» sería un error, pensando que los jugadores no evolucionan, se retiran y los planteles van cambiando con el correr de los años. Por decir algo, mientras Tabárez estaba firmando su contrato con la AUF en 2006, Facu Torres o Agustín Álvarez Martínez no habían empezado la escuela.

Durante la Copa del Mundo de Rusia 2018 la selección fue con expectativas altas. Llegar a ganar el Mundial era un objetivo que por lo bajo dejaban entrever los integrantes de toda la delegación, incluyendo al entrenador, cosa que parecía un objetivo viable hasta que aparecieron Pogbá, Mbappé y Griezmann para ponernos en nuestro lugar afuera de las semifinales.

Allí debió terminarse el proceso de Tabárez, pero quizá engañados por aquello de «ahora tenemos a estos muchachos en el mediocampo que le van a llevar redonda la pelota a Suárez y Cavani sin la necesidad que estos se desgasten», sumado al conocimiento que tenía el DT de éstos nuevos valores (nuevos = Fede Valverde y Rodrigo Bentancur, punto).

Pero la AUF en medio de un caos administrativo, intervenido por FIFA y rodeado por varios intereses que tensionaban cada uno para su lado decidió mantener a la selección en el mismo lugar y tal vez con el ánimo de proteger lo único que parecía funcionar bien priorizó al «malo conocido que al bueno por conocer».

No entender el contexto de la renovación del contrato de Tabárez sería omitir un dato de la realidad que quizás se podría haber solucionado si el propio entrenador hubiera descomprimido la cosa alegando como causa de no renovación sus notorios problemas físicos. A esa altura del partido el Maestro se pudo haber ido en buenos términos.

Recordemos también que algún trasnochado promovió la instalación de un monumento a su persona en la explanada de la Intendencia de Montevideo, así que por aquel tiempo tal vez el ambiente era positivo y las voces para renovar el contrato pesaron más que «los contras».

La pandemia del covid-19 afectó el inicio de las eliminatorias, alejó al público de las canchas y una competencia que entre otras cosas se mezcla con la emoción y el empuje de la tribuna pasó a un torneo frío, con partidos en estadios vacíos y de a poco alejó a la gente de la selección junto con los malos resultados.

71-Year-Old Uruguay Manager Oscar Tabarez Signs New Contract to Continue  Until 2022 | 90min

Dentro del proceso de Tabárez no podemos decir que todos los resultados fueron exitosos. El DT llegó a Sudáfrica casi echado y a su regreso volvió fortalecido. Un cuarto puesto en el campeonato hizo cambiar hasta al más anti-Tabárez minimizando las voces contrarias. Si le sumamos la Copa América en Argentina 2011, un ambicioso objetivo de prepararse para codearse con las potencias europeas y resultados buenos en amistosos contra esos equipos, nos hizo creer que «el proceso» tenía un rumbo claro y concreto.

Viendo las cosas con la perspectiva que dan más de 10 años de trabajo desde Sudáfrica 2010, quitando la eliminatoria rumbo a Rusia 2018 y la buena participación de la selección en Mundial, habría que aclarar que los resultados en el resto de las competencias que dirigió Tabárez no fueron los mejores.

A nivel de eliminatorias clasificó quinto (en 9 equipos, sin Brasil) para ir al Mundial 2014 y cuatro Copas América seguidas donde La Celeste no logró entrar en un puesto que le es histórico como el de semifinalista. Ni en 2014, ni 2016, 2019 o 2021 nuestra selección estuvo a la altura de su historia ni de su presente quedando afuera en cuartos de final o incluso en fase de grupos, incluyendo algunos planteamientos mezquinos que reconocían la superioridad del rival ya desde el pitazo inicial.

No todo es negativo, pues en Brasil 2014 se volvió al triunfo frente a selecciones europeas y la expulsión de Suárez durante la Copa del Mundo impactó duro en un equipo que ya era excesivamente dependiente de sus principales figuras sin ningún tipo de funcionamiento colectivo efectivo en ataque.

Tras 14 partidos rumbo a Catar 2022 Uruguay apenas sumó 16 de 42 puntos y para colmo perdió 14 de los últimos 15. Una realidad insostenible que sólo se mantenía por el respeto que generaba un entrenador que se había ganado con los años cierto grado de consideración, quizás excesiva en otros equipos/selecciones de fútbol.

Tabárez sobre poner su cargo a disposición: "No sé quién me puede exigir  eso después del tiempo de trabajo" - Ovación - 16/11/2021 - EL PAÍS Uruguay

El equipo jamás logró jugar a algo, incluyendo la Copa América 2021, y el recambio generacional que parecía que se podía hacer con normalidad gracias a las bondades del proceso, se transformó en un tire y afloje entre la vieja guardia instalada en la defensa y el ataque contra los del medio que nunca supieron a qué quería jugar su DT ni donde los pretendía ubicar en la cancha.

Así vimos a Valverde pasear por todos los puestos del medio, a Bentancur fajarse contra la banda izquierda o a Vecino atornillado al «5» casi como un empleado público, inamovible, pero poco efectivo en su función.

Con el equipo partido futbolísticamente, sin la intensidad defensiva de otrora (para colmo con un arquero inseguro) ni la creatividad pretendida, volvimos a depender de los referentes que ya están en la curva descendente de sus carreras y no pueden resolver los partidos por sí mismos.

Es así que desaparecieron los goles de cabeza de Godín, los partidos memorables de Cavani y apenas si quedan los goles de Suárez que de penal fue sumando a su cuenta personal y son más de la tercera parte de los magros 14 goles que hizo nuestro equipo en 14 partidos (7 de ellos en dos partidos).

Tabárez ganó su oportunidad de dirigir a Uruguay en estas eliminatorias por haber logrado el objetivo en las tres anteriores, sin embargo, los malos resultados recientes más la incapacidad de ser competitivos en otros torneos donde hay obligación de ganar (o al menos estar en la definición) erosionaron la confianza en un cuerpo técnico del que nadie duda de su profesionalismo y adhesión a la selección.

Tampoco podemos dejar afuera el estado físico y el semblante del DT que se fue alejando de a poco del costado de la cancha, al punto tal que Celso Otero, su asistente, es quien da las indicaciones al borde de la línea.

Las declaraciones del entrenador, visiblemente malhumorado en más de una oportunidad, cerraron los caminos a la consideración para quienes aún pensábamos que Tabárez no se debía ir y que cambiar el timonel en el medio de la tormenta no era la mejor idea, pero sus declaraciones post partido contra Bolivia terminaron de dejarlo en soledad, esperando la decisión de los timoratos dirigentes locales que siguen peleando con los distintos grupos de poder del fútbol uruguayo y ahora deberán elegir bien a quién satisfacer con su próxima decisión.

Todos estos motivos, más otros que Obdulio desconoce, desencadenaron en el despido del DT. Un técnico que le dio mucho a la selección uruguaya desde la organización y el orden, al punto tal de ser considerado una «isla» en medio del caos del fútbol uruguayo en general.

«El camino es la recompensa» terminó siendo una frase más pesada que la que pretendió ser y comenzó a justificar cualquier traspié en cualquier campeonato, siendo siempre salvado con el objetivo de ir a la Copa del Mundo.

El fútbol uruguayo jamás hubiera sido competitivo a lo largo de su historia si no pensara en ir a todos lados a ganar. Esa inconciencia de sus jugadores, de creerse más que cualquier otro pese a las notorias diferencias físicas y técnicas, lograron resultados hazañosos que cimentaron y alimentaron la grandeza de la camiseta celeste.

Cuando uno solo piensa en competir y no plantearse lo máximo en cualquier campeonato entra en la zona peligrosa que limitan el conformismo y la confianza en las fuerzas propias. Eso, al modesto entender de Obdulio, ha logrado calar hondo en un equipo que hasta hace unos años había que matarlo dos veces para vencerlo y ahora ante la primera adversidad se desmorona sin levante.

El único que tenía el puesto antes de cada partido era el entrenador y es por eso que la AUF decidió sacarlo. Ya sea con un plantel que cuente con caras nuevas, una propuesta de juego diferente (con nada de tiempo de trabajo) o ambas, la selección uruguaya iniciará la recta final rumbo a Catar 2022 con el objetivo de clasificar

No será fácil para el que llegue.

Al Maestro, gracias por los momentos en los que junto a sus muchachos nos hicieron creer que podíamos ser campeones del mundo.

Lástima que con el correr de los años ese espíritu competitivo, que ansiaba codearse con los mejores al máximo nivel fue quedándose en una transición más compleja de la esperada, enredada en las limitaciones del recambio generacional sin el respaldo de un proceso que garantizara un buen funcionamiento por encima de las estrellas, cosa que con el declive de éstas, también cayeron los posibilidades de un equipo que se limitó a pegarle para arriba, embocarle al nueve y ganarle a los rivales de manera poco creíble.

Una vez que se perdió esa ventaja, chau proceso.

Obdulio seguirá aquí atento a lo que surja, esperando que la próxima vez que la selección uruguaya salga a la cancha, los esforzados atletas vestidos de celeste le vuelva a dar una alegría.

Obdulio no está contento,

Obdulio son los Padres.

2 Comments

  1. Sigo pensando que es un mamarracho haber sacado a tabarez sin tener el recambio cocinado. Pa eso lo hubiesen dejado si se hundia chau si se salvaba lo reusabas como viejo sabio. Lo felicito por el mayor logro que consiguo para el futbol uruguayo: el complejo celeste

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    1. Diego, comparto lo que decís sobre como se dio la salida de Tabárez. Sobre el Complejo Celeste, éste se inauguró en 2002, cuatro años antes que asumiera Tabárez como DT. Él ayudó a la mejora de las instalaciones, sin duda, pero como muchas otras cosas, no todo empezó en 2006 cuando asumió el cargo, incluyendo este lugar. Un abrazo y arriba Uruguay

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